El juicio de su ser.
Entre arenas movedizas,
se encontraron.
Locura y responsabilidad,
en su única personificación.
Y aquella chica que de su piel,
hacía un negocio.
La pena florecía cuando esto último,
se veía en un juicio,
donde profesión y persona,
parecen ir unidos.
Cierto es que,
el estar de estos se ilustran plenamente paralelos.
Durante sus estancias,
merecedoras eran las caricias,
de ser narradas a través de películas.
Cicatrices se convirtieron,
cuando asomó el veredicto,
pues su única personificación
consideró culpable a la piel femenina.
Sin importar,
lo que dentro de su cuerpo escondía.
Algo así como si pudiese ver tras él,
el verdadero y profundo conflicto.
se encontraron.
Locura y responsabilidad,
en su única personificación.
Y aquella chica que de su piel,
hacía un negocio.
La pena florecía cuando esto último,
se veía en un juicio,
donde profesión y persona,
parecen ir unidos.
Cierto es que,
el estar de estos se ilustran plenamente paralelos.
Durante sus estancias,
merecedoras eran las caricias,
de ser narradas a través de películas.
Cicatrices se convirtieron,
cuando asomó el veredicto,
pues su única personificación
consideró culpable a la piel femenina.
Sin importar,
lo que dentro de su cuerpo escondía.
Algo así como si pudiese ver tras él,
el verdadero y profundo conflicto.
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