El plan del amor.

El corazón era la mayor cárcel que existía en el cuerpo, en él permanecían atrapados todos aquellos sentimientos que el cerebro no había descubierto por el momento.
Este solía ser muy injusto porque ya había dejado salir algunos como la desconfianza, el rencor, la rabia y otros, en cierto modo, malvados. Yo, en cambio, sigo aquí sentado esperando.
¿Es que aún no me he presentado? Soy el amor.
Dicen que soy el sentimiento más peligroso que habita en los corazones porque puedo manejar a todos los demás según se me antoje pero, mis intensiones no son para nada malévolas. Por desgracia, no nos suelen escuchar.
Sé que el cerebro no será capaz de encontrarme por sí solo, no pierdo el tiempo en llamarle como hace el resto, él nunca nos hace caso. Necesito alguien del exterior que desequilibre su mentalidad y abra las puertas del corazón en busca de respuestas. Solo así conseguiré escapar junto con el resto de sentimientos a los que estoy encadenado, haré experimentarle tantos cambios como sea capaz, conquistaré otro corazón, otro cerebro, otro cuerpo desde el mío, lo volveré adicto a mí, le mostraré la cantidad de sentimientos que tenía prisioneros como la desesperación, la ilusión, los celos... Incluso, controlaré este cuerpo de forma que practique los verbos besar, acariciar, hacer de mí, el amor, un momento en el que reine el placer.

Este es mi plan y te necesito a ti.

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