Un cuento de hadas
Tantos llanos solté como sonrisas quise sacar. Las experiencias engañaban mis sentimientos, o tal vez era yo, que no supe distinguir la realidad de la imaginación. Bestias y Bellas pasaron por mi vida, y entre ellas, las bestias me rasgaban el rostro y las bellas me cubría las marcas.
Cuántas veces maldije creer estar en las nubes,
Cuántas veces maldije haber soltado ya antes las mariposas,
Cuántas veces maldije la pérdida de tiempo que creí ser justificada.
El tiempo pasaba, y así, las veces que caía en el juego. Sino era el alfíl, era la torre, e incluso, las de mi mismo color. Siempre miraba a la reina y el rey con exactitud y la incertidumbre de saber por qué yo no sería parte de la visualización, desconfiando así de los hombres; con la idea de ser todo una mentira, como a mí, me lo hicieron saber. Me clasifiqué en un grupo, quise estar en el medio. Desconfiaba de ellos, pero seguía teniendo esperanza. ¿en qué? No lo sé.
Cuantiosos cristales rompí como corazones hice sufrir. Siendo lo que en su día detesté y, en la actualidad, miedo tengo. Pido perdón a las suaves pieles que pasaron por mi cuerpo y mujeriega no soy, pero tampoco prostituta, solo me sentí poderosa al tener el control de las emociones de otra persona. Hogaño quise volver a jugar y mover las piezas a mi gusto.La sorpresa es que no he ganado pero tampoco he perdido, tras haber tenido la ayuda de los de mi mismo color, aún siendo un simple peón.
Ahora salto las casillas junto con una Bestia, cuando pensé confiar solo en las Bellas. Prometo ante los creyentes, los ateos e incluso ante vosotros, mis compañeros, ser fiel; entregarme al amor sin etiquetas y dejarme ilusionar.
Cuántas veces maldije creer estar en las nubes,
Cuántas veces maldije haber soltado ya antes las mariposas,
Cuántas veces maldije la pérdida de tiempo que creí ser justificada.
El tiempo pasaba, y así, las veces que caía en el juego. Sino era el alfíl, era la torre, e incluso, las de mi mismo color. Siempre miraba a la reina y el rey con exactitud y la incertidumbre de saber por qué yo no sería parte de la visualización, desconfiando así de los hombres; con la idea de ser todo una mentira, como a mí, me lo hicieron saber. Me clasifiqué en un grupo, quise estar en el medio. Desconfiaba de ellos, pero seguía teniendo esperanza. ¿en qué? No lo sé.
Cuantiosos cristales rompí como corazones hice sufrir. Siendo lo que en su día detesté y, en la actualidad, miedo tengo. Pido perdón a las suaves pieles que pasaron por mi cuerpo y mujeriega no soy, pero tampoco prostituta, solo me sentí poderosa al tener el control de las emociones de otra persona. Hogaño quise volver a jugar y mover las piezas a mi gusto.La sorpresa es que no he ganado pero tampoco he perdido, tras haber tenido la ayuda de los de mi mismo color, aún siendo un simple peón.
Ahora salto las casillas junto con una Bestia, cuando pensé confiar solo en las Bellas. Prometo ante los creyentes, los ateos e incluso ante vosotros, mis compañeros, ser fiel; entregarme al amor sin etiquetas y dejarme ilusionar.
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