Prosa
En el viento,
balbuceadas sus palabras a mis oídos.
La punzada contra el pecho de efecto cristalino.
Perdidas la angustia delataban,
las gotas del rocío.
Pude percatarlo pero... ¿Cómo? - pregunté.
Fui capaz de ser el mar y tú, el cielo.
Aún el dolor se aferrara intentarlo quise el trecho,
unir en vano.
Entendí,
al fin,
que no compartiríamos las mañanas pues no estaríamos juntos jamás.
Jacqueline Arteaga Mendoza
balbuceadas sus palabras a mis oídos.
La punzada contra el pecho de efecto cristalino.
Perdidas la angustia delataban,
las gotas del rocío.
Pude percatarlo pero... ¿Cómo? - pregunté.
Fui capaz de ser el mar y tú, el cielo.
Aún el dolor se aferrara intentarlo quise el trecho,
unir en vano.
Entendí,
al fin,
que no compartiríamos las mañanas pues no estaríamos juntos jamás.
Jacqueline Arteaga Mendoza
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